Despedida de Juan Pimentel

En primer lugar saludar y expresar nuestras más sentidas condolencias a la familia de Juan, en especial a sus hijos a su cónyuge. Del mismo modo, un abrazo fraterno a sus amigos a quienes tuvimos la oportunidad de compartir, tener lazos de compañeros de labores, de gestión dirigencial, de camaradería y amistad con Juan.

Juan Enrique Pimentel Molina fue un funcionario municipal de excelencia ingresó al municipio el 24 de marzo de 1965, en calidad de obrero municipal, posteriormente el 2 de febrero de 1967 se le nombra en la planta de empleados.

Cumplió funciones en el departamento de economía control y estadística, inspección casino municipal y a contar del 1º de enero de 1981, es encasillado en el escalafón administrativo grado 12º E.M. asignado al departamento de rentas municipales, cumpliendo funciones en forma ininterrumpidas hasta el 31 de octubre de 1988, fecha en que fue removido de su cargo por aplicación del artículo 22 del decreto ley 3551 de 1980.

Dicho artículo señalaba: los empleados de las municipalidades, con excepción de los jueces de policía local, serán de la exclusiva confianza del alcalde, quién podrá nombrarlos, promoverlos y removerlos con entera independencia de toda otra autoridad.

Especie de espada de Damocles, una herramienta terrible que tenía la dictadura, para mantener a los servidores públicos ciegos, sordos y mudos.

Sistema al que Juan nunca se adaptó; su tremenda conciencia social no se lo permitía. Por tanto pago con la pérdida de su empleo, por su rebeldía, por su consecuencia.

Cuando ocurrió el golpe militar, Juan Pimentel era dirigente de la Unión de Empleados Municipales de Viña del Mar, hoy AFUMUVI.

En el año 1974 debido a los despidos masivos en el municipio, ingresamos muchos jóvenes para llenar los cargos de los que eran despedidos inmisericordemente los trabajadores.

En esos tiempos, error de los milicos el ingreso a la asociación era automático. Si bien es cierto la gestión de las organizaciones de trabajadores se habían congelado reducidas a su mínima expresión, la UNEMUS, nuestra asociación era muy activa.

No pasó una semana de mi ingreso al municipio y fui invitado a la Asociación para conocerla y ratificar mi ingreso. Allí tuve la oportunidad de conocer a don Luis Concha Arenas Presidente, Juan Pimentel Molina Secretario, Jaime Arancibia Pedernera Tesorero y Jorge Fuentes Alvarado Director.
De este grupo de grandes dirigentes con esta lamentable partida que hoy estamos merecidamente reconociendo, solo nos queda como testimonio viviente Jorge Flores Alvarado el mota, los otros están presentes en nuestras mentes en nuestros corazones, en nuestra historia.

Para gracia de nuestra organización, el directorio que quedó en esa época estaba compuesto por momios y democrata cristianos. Tal vez eso relajó la férrea vigilancia a que estaban sometidas las organizaciones. Craso error por cuanto esos viejos eran verdaderos demócratas y a pesar de sus legítimas diferencias entendieron que por sobre todo su rol era proteger a sus trabajadores y mantener viva la llama del sindicalismo.

Pasado un tiempo nos vuelven a invitar. Dado que los trabajadores no estaban autorizados para reunirse masivamente, cada unidad debía nombrar un delegado. Nace el cuerpo de delegados a decir verdad los cuerpos de delegados el oficial donde participaban hasta enviados por la autoridad y el circulo más pequeño ese que comandaba Juan el que diseñaba estrategias para ayudar y o proteger compañeros, el que hacia conciencia y se encargaba de mantener viva esa llamita llamada unidad. Muchos de los que integramos ese selecto grupo recuperada la democracia asumimos puestos dirigenciales y cooperamos fuertemente en la democratización de las organizaciones del país.

Pero a pesar de que echaron a Juan de la pega él no se fue, había que preparar el no, muchas veces nos reuníamos en su oficina con ruedas, un furgón destartalado pero al servicio de la causa, eran tiempos difíciles.

Recuperada la democracia nuestra primera exigencia nuestra primera petición, reintegrar a Juan al municipio en las mismas condiciones de cuando se fue perdón cuando injustamente lo habían echado.
Juan volvió y con las pilas puestas tanto para el municipio como para su AFUMUVI.

Para el municipio creo la primera oficina comunal de información al consumidor a nivel país.

Para nosotros volvió a ser dirigente de nuestra asociación aportando con su experiencia a la nueva camada de dirigentes.

Juan en esta nueva etapa nos acompañó hasta el 27 de mayo de 2010, fecha en que se acogió a retiro voluntario. Ya su salud no lo estaba acompañando en su forma de ser tanto como funcionario como socio activo de nuestra organización.

Estimado amigo Juan solo he sido capaz de esbozar algunos hechos puntuales de tu quehacer con nosotros y eso te lo agradeceremos siempre.

En lo personal gracias por reclutarme, gracias por enseñarme a escuchar y ser paciente, gracias por haberme dado tu amistad.

Gracias, descansa en paz

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